Lo esencial
- Ácaro microscópico que vive y se reproduce dentro de las tráqueas torácicas de las abejas adultas.
- Solo coloniza a las abejas muy jóvenes: la infestación avanza sobre todo en invierno y a principios de primavera.
- Ningún síntoma es fiable: solo el examen de las tráqueas al microscopio permite concluir.
- En Francia ya no es una enfermedad regulada desde 2006; otros países siguen controlando el comercio de abejas.
- La sensibilidad depende del origen genético: la selección sigue siendo el primer medio de control.
La acariosis, o infestación por el ácaro de las tráqueas, está causada por Acarapis woodi, un ácaro microscópico que vive dentro de las tráqueas torácicas de la abeja adulta. Allí se alimenta y se reproduce sin que se vea, y ningún síntoma permite identificarlo con certeza2.
Considerada durante mucho tiempo una enfermedad grave, hoy se teme mucho menos que a la varroa. Sin embargo, sigue presente en la mayoría de las regiones apícolas del mundo y puede contribuir a pérdidas invernales inexplicadas.
Una enfermedad nacida de un enigma: la «isla de Wight»
Entre 1904 y 1919 se registraron mortalidades masivas de colonias en la isla de Wight y después en gran parte del Reino Unido. Se habló entonces de la «enfermedad de la isla de Wight»4. En 1921, el zoólogo John Rennie y sus colegas de la Universidad de Aberdeen describieron un ácaro hallado en las tráqueas de abejas enfermas y lo llamaron Tarsonemus woodi5. Ese mismo año fue rebautizado como Acarapis woodi. Se responsabilizó entonces al ácaro de la epidemia, y la enfermedad pasó a llamarse acariosis («acarine disease» en inglés).
Esta explicación fue cuestionada en 1964 por Leslie Bailey, de la estación de Rothamsted. Concluyó que el ácaro no explicaba la «enfermedad de la isla de Wight»6. El ácaro es un parásito real, pero su papel en aquellas pérdidas se sobrestimó.
Ya en 1922, Estados Unidos restringió la importación de abejas vivas para protegerse del ácaro4. Aun así, se detectó allí en 1984, en Texas, y en Canadá al año siguiente4.
Acarapis woodi, el ácaro de las tráqueas, y su ciclo
Acarapis woodi es un ácaro de la familia Tarsonemidae. La hembra adulta mide menos de 0,2 mm: es invisible a simple vista1.
Una ventana de sensibilidad muy corta
El ácaro solo coloniza a las abejas muy jóvenes. Las hembras fecundadas buscan obreras, zánganos o reinas que, en general, tienen menos de cuatro días2, 4. Pasada esa edad, al ácaro le cuesta mucho más entrar; una explicación que se cita a menudo es el endurecimiento de los pelos que protegen la abertura de la tráquea.
El ciclo dentro de la tráquea
La hembra entra por el primer espiráculo torácico y se instala en las grandes tráqueas del protórax. Perfora la pared de la tráquea con sus piezas bucales y se alimenta de hemolinfa1. Allí pone varios huevos, una decena según las fuentes2. El desarrollo dura unos 11 a 12 días en el macho y 14 a 15 días en la hembra; el apareamiento tiene lugar en la tráquea4.
Las hembras jóvenes fecundadas abandonan la tráquea cuando su hospedador tiene más de 12 días, con un máximo entre los 15 y los 25 días, sobre todo de noche4. Una generación dura unas dos semanas.
Por qué le favorece el invierno
Durante la temporada, las abejas viven poco tiempo. En invierno viven varios meses, apiñadas en el racimo: los ácaros tienen tiempo de multiplicarse y de pasar de una abeja a otra. Por eso las infestaciones más fuertes suelen observarse a finales del invierno y a principios de la primavera2.
No confundir con otros Acarapis
Otras dos especies del género viven en el exterior del cuerpo de la abeja, sin entrar en las tráqueas4:
| Especie | Localización | Importancia |
|---|---|---|
| Acarapis woodi | Dentro de las tráqueas del protórax | Parásito patógeno |
| Acarapis externus | En el cuello, entre la cabeza y el tórax | Considerado poco dañino |
| Acarapis dorsalis | En el surco dorsal del tórax | Considerado poco dañino |
Las tres especies se parecen mucho; su posición en la abeja es el primer criterio para distinguirlas. Los métodos que trituran abejas enteras, como algunos análisis moleculares (PCR), pueden detectar Acarapis externos y dar un falso positivo. El manual de la OMSA recomienda confirmar cualquier resultado positivo mediante examen al microscopio2.
Efectos sobre la abeja y la colonia
El ácaro obstruye poco a poco las tráqueas y daña sus paredes, que se manchan de marrón y luego de negro. Las abejas muy parasitadas viven, según las revisiones, menos tiempo1.
A escala de la colonia, los efectos dependen del nivel de infestación. Una infestación fuerte en invierno puede alterar la regulación térmica del racimo y provocar la muerte de abejas por enfriamiento2. La colonia se despuebla entonces, a veces hasta morir en primavera, a menudo junto con otros factores de estrés como la varroa, la nosemosis o unas reservas insuficientes.
Síntomas de la acariosis: signos engañosos
El manual de la OMSA es claro: no existe ningún signo clínico fiable de la acariosis2. Los signos que a veces se describen son:
- Abejas que se arrastran delante de la colmena, incapaces de volar, y que trepan por las briznas de hierba.
- Alas separadas y desalineadas, llamadas «alas en K».
- Signos de disentería.
Ninguno es específico: también se observan en la parálisis crónica, la nosemosis o las intoxicaciones.
Disección para diagnosticar la acariosis, paso a paso
Solo el examen de las tráqueas permite concluir. Los métodos de referencia están descritos por la OMSA y en el COLOSS BEEBOOK2, 4.
La toma de muestras
- ¿Cuándo? Preferiblemente a principios de primavera o a finales de otoño, cuando las poblaciones de ácaros son más altas2.
- ¿Qué abejas? Preferiblemente las que se arrastran cerca de la piquera; si no, abejas tomadas de los cuadros de cría2, 4.
- ¿Cuántas? Unas 50 abejas por colonia bastan para detectar una infestación del orden del 1 al 2 %2.
- Conservación: en alcohol de 70° o en el congelador, lo que facilita la disección4.
La disección individual
- Coloque la abeja boca arriba y sujétela con un alfiler. Retire la cabeza, las patas delanteras y luego el «collar» que forma el primer anillo del tórax: aparecen las dos grandes tráqueas del protórax.
- Examine las tráqueas con una lupa binocular. Una tráquea sana es clara, de color blanco crema o translúcida.
- Una tráquea infestada presenta manchas o zonas de color marrón a negro. Se pueden distinguir ácaros, huevos y formas inmaduras.
- En caso de duda, extraiga la tráquea y examínela al microscopio, a unos 100 aumentos.
El método del disco torácico
Los laboratorios cortan una fina rodaja del tórax, por delante del segundo par de patas, y disuelven los músculos en una solución caliente de hidróxido de potasio. Después tiñen las tráqueas con azul de metileno y las examinan con lupa binocular2.
También existen métodos moleculares (PCR), con muestras más grandes2.
Situación normativa
En Francia, la acariosis ya no es una enfermedad de declaración obligatoria («maladie réputée contagieuse») desde el decreto n.º 2006-178 de 17 de febrero de 20069.
En la Unión Europea, no figura entre las enfermedades de las abejas listadas por la Ley de Sanidad Animal, que incluye en particular la loque americana, el pequeño escarabajo de la colmena, Tropilaelaps y la varroa.
En otros lugares, las normas varían. En Suiza, la acariosis es una epizootia sometida a vigilancia y de notificación obligatoria10. El ácaro se considera ausente de Australia11. A escala internacional, el Código Terrestre de la OMSA dedica un capítulo a Acarapis woodi: un país importador puede exigir un certificado que acredite que las abejas proceden de una zona libre o de colmenares analizados y libres del ácaro8. Consulte en todo caso la normativa vigente en su país.
Prevención y control
La genética, primera palanca
La sensibilidad varía mucho según el origen de las abejas; históricamente, esta observación está en el origen de la línea Buckfast. El hermano Adam (Karl Kehrle), monje de la abadía de Buckfast, en Devon, vio cómo el colmenar de la abadía perdía 29 de sus 45 colonias en la época de la «enfermedad de la isla de Wight»; las supervivientes eran de origen italiano y carniolo. A partir de ahí buscó, mediante cruzamientos, obtener una abeja resistente a la acariosis y buena productora de miel13.
Ensayos posteriores confirmaron que la resistencia es hereditaria. En un ensayo de campo realizado en Estados Unidos y publicado en 1995, las abejas Buckfast importadas del Reino Unido figuraban entre las líneas clasificadas como resistentes7. Otras líneas, entre ellas la llamada abeja «rusa», también se describen como resistentes4. Uno de los mecanismos identificados es el autoacicalamiento: las abejas jóvenes resistentes intentan con más frecuencia desprender el ácaro con las patas antes de que entre en la tráquea4.
El manejo de las colonias
- Invernar colonias fuertes, con reservas suficientes y la varroa controlada3.
- Evitar introducir colonias o reinas de origen desconocido sin garantías sanitarias10.
Tratamiento de la acariosis
- En Estados Unidos, el mentol está registrado contra el ácaro de las tráqueas, por ejemplo con el nombre de Mite-A-Thol, para colmenas en invernada y fuera de la mielada. Su eficacia depende de la temperatura: funciona mal con frío12, 4. Algunos productos a base de ácido fórmico de ese país también mencionan el ácaro de las tráqueas en su etiqueta.
- Las tortas de azúcar y grasa vegetal, colocadas sobre los cabezales de los cuadros, se describen como un medio para limitar la infestación: dificultarían el paso del ácaro a las abejas jóvenes4.
- En Francia y en Europa, que sepamos, no hay ningún medicamento autorizado específicamente contra la acariosis. Algunos tratamientos contra la varroa a base de ácido fórmico o de timol tienen un efecto documentado sobre Acarapis1. Utilice únicamente medicamentos autorizados en su país, siguiendo el prospecto, y anote cada tratamiento en el registro del colmenar.
En la práctica: lo que hacen los apicultores
La acariosis no forma parte de la rutina de los colmenares europeos. Se piensa en ella en algunas situaciones concretas, y entonces es el análisis el que decide.
Cuándo sospecharla
- Pérdidas inexplicadas a finales del invierno, aunque la varroa se haya manejado bien y las reservas fueran suficientes.
- Abejas que se arrastran al pie de las colmenas a finales del invierno o en primavera, sin signos de intoxicación.
- Una colonia que se estanca en primavera mientras las demás del colmenar se desarrollan.
- Una exportación de reinas o colonias: algunos países exigen un análisis previo.
Cómo hacer analizar las abejas
- Recoja 50 abejas por colonia sospechosa, preferiblemente las que se arrastran cerca de la piquera.
- Mátelas y consérvelas en el congelador o en alcohol de 70°, en un recipiente etiquetado.
- Contacte primero con el laboratorio, o con el organismo de sanidad apícola de su zona o con su veterinario: no todos los laboratorios ofrecen este análisis, y cada uno tiene sus propias instrucciones de envío.
- Pida también el análisis de nosemosis y de parálisis crónica si el cuadro no está claro.
Material para una disección casera
Una lupa binocular (de 20 a 40 aumentos), pinzas finas, un bisturí o unas microtijeras, una plancha de corcho y alfileres, y alcohol de 70°.
Lista de control
- Descartar primero la varroa, el hambre y las intoxicaciones.
- Tomar abejas frescas, no cadáveres antiguos.
- Hacer confirmar al microscopio cualquier resultado positivo de PCR.
- Si se confirma la acariosis, plantearse cambiar las reinas por una línea menos sensible.
Los errores más frecuentes
- Diagnosticar acariosis solo por las «alas en K»: este signo no es específico.
- Confundir Acarapis woodi con los Acarapis externos, poco dañinos, en un análisis que tritura abejas enteras.
- Utilizar un producto registrado solo en el extranjero, como el mentol en Estados Unidos.
- Olvidar la varroa: en la mayoría de las pérdidas invernales, sigue siendo la primera causa que hay que comprobar.
Preguntas frecuentes
¿Sigue presente la acariosis en Francia? El ácaro está presente en la mayoría de las regiones apícolas del mundo. En Francia, al no haber vigilancia oficial desde 2006, su frecuencia es poco conocida.
¿Bastan los tratamientos contra la varroa? Algunos tratamientos a base de ácido fórmico o de timol también actúan sobre Acarapis. Su efecto no está garantizado; siga siempre el prospecto.
¿Existen abejas resistentes a la acariosis? Sí. La resistencia es hereditaria y se ha demostrado en varias líneas, en parte gracias a un mejor autoacicalamiento de las abejas jóvenes. Sin embargo, ninguna línea exime de hacer análisis cuando hay pérdidas inexplicadas.
¿Existe un tratamiento contra la acariosis? En Francia y en Europa, que sepamos, no hay ningún medicamento autorizado específicamente contra la acariosis. Algunos tratamientos contra la varroa a base de ácido fórmico o de timol tienen un efecto documentado sobre Acarapis. En Estados Unidos el mentol está registrado, pero funciona mal con frío. Utilice únicamente medicamentos autorizados en su país, siguiendo el prospecto.
¿Cómo se diagnostica la acariosis? No hay signos clínicos fiables: solo el examen de las tráqueas permite concluir. Se recogen unas 50 abejas por colonia, preferiblemente las que se arrastran cerca de la piquera, y se conservan en alcohol de 70° o en el congelador. En la disección, una tráquea sana es clara y una infestada presenta manchas de color marrón a negro; cualquier resultado positivo de PCR debe confirmarse al microscopio.
¿Las abejas que se arrastran delante de la colmena indican acariosis? No necesariamente. Este signo se describe a veces, pero no es específico: también se observa en la parálisis crónica, la nosemosis o las intoxicaciones. Descarte primero la varroa, el hambre y las intoxicaciones, y después haga analizar abejas frescas.
Referencias
- Sammataro D., Gerson U., Needham G. (2000). Parasitic mites of honey bees: life history, implications, and impact. Annual Review of Entomology 45: 519-548. doi.org
- WOAH. Manual of Diagnostic Tests and Vaccines for Terrestrial Animals, chapter 3.2.1: Acarapisosis of honey bees (version adopted in 2022). woah.org
- FAO, IZSLT, Apimondia, CAAS (2021). Good beekeeping practices for sustainable apiculture. FAO Animal Production and Health Guidelines No. 25.
- Sammataro D., de Guzman L., George S., Ochoa R., Otis G. (2013). Standard methods for tracheal mite research. In: The COLOSS BEEBOOK, Vol. II. Journal of Apicultural Research 52(4). doi.org
- Rennie J. (1921). Isle of Wight disease in hive bees: acarine disease: the organism associated with the disease, Tarsonemus woodi, n. sp. Transactions of the Royal Society of Edinburgh 52(4). doi.org
- Bailey L. (1964). The "Isle of Wight disease": the origin and significance of the myth. Bee World 45(1): 32-37. doi.org
- Danka R.G., Villa J.D., Rinderer T.E., Delatte G.T. (1995). Field test of resistance to Acarapis woodi (Acari: Tarsonemidae) and of colony production by four stocks of honey bees (Hymenoptera: Apidae). Journal of Economic Entomology 88(3): 584-591.
- WOAH. Terrestrial Animal Health Code, chapter 9.1: Infestation of honey bees with Acarapis woodi (2024 edition). woah.org
- French Ministry of Agriculture, DGAL. Service note DGAL/SDSPA/N2007-8051: apiculture health report (acarapisosis, varroosis and European foulbrood no longer notifiable contagious diseases under decree 2006-178 of 17 February 2006). info.agriculture.gouv.fr
- Federal Food Safety and Veterinary Office (FSVO, Switzerland). Acariose des abeilles (acarapisosis of bees). blv.admin.ch
- NSW Department of Primary Industries and Regional Development (Australia). Tracheal mite. dpird.nsw.gov.au
- US EPA. Mite-A-Thol (menthol) product label, EPA Reg. No. 61671-1. www3.epa.gov
- Buckfast Abbey. The Buckfast bee (history of the Abbey apiary and Brother Adam). buckfast.org.uk
- USDA Agricultural Research Service, Image Gallery. Photo K5069-23: tracheal mites inside a honey bee's trachea (Lila de Guzman, public domain). ars.usda.gov