Enfermedades de las adultas

Disentería de las abejas

Gravedad: Moderada Finales de invierno y comienzo de la primaveraRevisión en curso
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Lo esencial

  • La disentería es un síntoma, no una enfermedad: las abejas defecan dentro o sobre la colmena en lugar de hacerlo en vuelo.
  • Causas frecuentes: confinamiento prolongado, mielada y reservas poco digeribles, jarabe fermentado o sobrecalentado, molestias, humedad.
  • Nosema apis puede estar implicado, pero solo un análisis al microscopio permite saberlo.
  • En primavera: dejar volar a las abejas, limpiar y retirar los cuadros muy sucios.
  • La prevención se hace en otoño: reservas de invierno de buena calidad en una colmena seca y tranquila.

A la salida del invierno, a veces una colmena aparece cubierta de regueros marrones: en la fachada, la tabla de vuelo, en ocasiones el techo, y por dentro en los cuadros y la entretapa. Las abejas, que normalmente solo defecan en vuelo, no han podido aguantarse. Es lo que los apicultores llaman disentería de las abejas.

La palabra engaña: la disentería no es una enfermedad propiamente dicha, sino un síntoma. Puede deberse a un invierno demasiado largo, a un alimento mal digerido, a molestias o a una infección, en particular por Nosema apis.

Una cuestión de recto

La abeja melífera es un insecto limpio: no defeca dentro de la colmena. En temporada, se alivia en cada salida. En invierno, cuando el frío le impide volar, retiene sus heces en el intestino posterior, el recto, que se va dilatando. En las abejas de invierno puede llegar a ocupar una gran parte del abdomen.

Lo que se acumula es la parte no digerida del alimento: las cubiertas de los granos de polen, que la abeja no puede digerir, los azúcares que no asimila, las materias minerales y agua6. Cuantos más residuos deja el alimento, más rápido se llena el recto.

En cuanto un día templado lo permite, las abejas salen en masa para hacer un vuelo de limpieza y dejan puntos amarillos o marrones en la ropa tendida y los coches cercanos: es normal. La disentería empieza cuando las abejas ya no pueden esperar ese vuelo, o están demasiado enfermas para hacerlo, y se alivian en el racimo, sobre los cuadros o justo en la piquera.

Causas de la disentería de las abejas

Lo más habitual es que se combinen varios factores: un recto que se llena demasiado deprisa y un largo periodo sin vuelo.

Confinamiento prolongado

Un invierno largo y frío, sin ningún día apto para un vuelo de limpieza, es la causa de fondo: incluso con un alimento perfecto, el recto tiene una capacidad limitada. Una colmena a la sombra tiene menos ocasiones de salir.

Mielada y mieles ricas en residuos

Las mieles de mielada (abeto, roble y otras mieladas de pulgones o cochinillas) contienen más materias minerales y azúcares complejos que las mieles de néctar. Desde hace más de un siglo, las guías apícolas las desaconsejan como reservas de invierno7.

Hay un azúcar especialmente implicado: la melecitosa, un trisacárido abundante en algunas mieladas. Cristaliza rápidamente en las celdillas y da la «miel cemento» que las abejas tienen dificultad para aprovechar. En ensayos en jaula, las abejas alimentadas con melecitosa comían más, tenían el intestino más pesado, el abdomen hinchado y una mortalidad mayor; el azúcar modificaba además su flora intestinal. Los autores ven en ella la causa probable de la «enfermedad de la mielada» descrita en los países germanohablantes y vinculada a pérdidas invernales4.

La relación no es automática: algunos estudios de campo no encontraron mayor mortalidad con reservas de mielada6. El riesgo depende sobre todo de la cantidad de mielada en el nido de cría y de la duración del confinamiento.

Jarabe fermentado o de mala calidad

Un jarabe demasiado diluido, preparado en un recipiente sucio o dejado al calor puede fermentar, y los productos de la fermentación irritan el intestino. Los azúcares no refinados, que dejan más residuos, se desaconsejan en general para el invierno.

Cuando un jarabe rico en fructosa se calienta o se almacena a alta temperatura, forma hidroximetilfurfural (HMF), tóxico para las abejas; su contenido aumenta claramente por encima de unos 50 °C5. Por eso el jarabe nunca se hierve y se evitan los jarabes viejos o mal almacenados.

Nosemosis por Nosema apis

Nosema apis (hoy Vairimorpha apis) es un microsporidio que infecta el intestino medio. Se asocia clásicamente a la disentería de finales de invierno1. Sin embargo, la relación funciona en ambos sentidos: los trabajos de Bailey mostraron que la infección suele ser leve y que es la disentería la que propaga el parásito, al contaminar cuadros y reservas, más que el parásito por sí solo el que provoca la disentería3. Nosema ceranae, la otra especie, no suele causar disentería. Véase la ficha Nosemosis.

Molestias

Una colmena que se abre, se golpea o que visitan un pájaro carpintero o roedores en pleno invierno se agita: las abejas consumen más y el recto se llena más deprisa.

Humedad

Una colmena húmeda, mal ventilada o situada en una hondonada fría obliga a la colonia a consumir más. Las reservas sin opercular absorben humedad, se diluyen y pueden fermentar.

Foto pendiente — Fachada y tabla de vuelo cubiertas de regueros marrones de disentería a finales de invierno, vista completa de la colmena.

Consecuencias para la colonia

Una disentería leve seguida de un buen vuelo de limpieza deja poca huella. Una disentería intensa cuesta abejas, que salen con frío y no regresan o mueren dentro de la colmena, y retrasa el desarrollo primaveral. Los panales sucios tienen que ser limpiados por las obreras, y la reina pone en ellos con menos gusto. Si la colonia es portadora de Nosema, las heces dispersan esporas por toda la colmena3. Las colonias débiles pueden morir.

¿Disentería o nosemosis? Cómo distinguirlas

Las manchas por sí solas no revelan la causa. El único método fiable es el examen al microscopio de abejas adultas, buscando esporas de Nosema en el intestino8.

Elemento Disentería no infecciosa Disentería con Nosema apis
Contexto Confinamiento prolongado, reservas de mielada, jarabe dudoso Puede aparecer incluso con buenas reservas
Colonias afectadas A menudo varias, con el mismo tipo de reservas A veces una sola, o colonias ya débiles
Tras un vuelo de limpieza Mejora rápida El debilitamiento puede continuar en primavera
Microscopio Sin esporas, o muy pocas Muchas esporas

El análisis se hace con una muestra de abejas tomadas en la piquera y enviada a un laboratorio veterinario; algunos apicultores hacen ellos mismos un primer examen. Atención: para un ojo no entrenado, las levaduras pueden parecer esporas6. Solo un análisis molecular (PCR) distingue N. apis de N. ceranae.

Foto pendiente — Cuadro lateral manchado de heces marrones, con abejas, en la primera revisión de primavera.

Normativa

La disentería como tal no está regulada. En Francia, la nosemosis por Nosema apis sigue en la lista nacional de enfermedades reguladas provisionalmente, mientras que la nosemosis por N. ceranae no lo está9. Si un laboratorio confirma N. apis, infórmese ante su organización sanitaria apícola o los servicios veterinarios oficiales. Las normas difieren según los países: verifique la normativa vigente en el suyo.

Prevenir la disentería

La disentería se previene en otoño, no en primavera.

  • Reservas de invierno de buena calidad. El nido de cría debe contener sobre todo miel de néctar o jarabe bien preparado. Cuando una mielada tardía ha llenado la cámara de cría, es habitual retirar parte de esos cuadros y alimentar con jarabe7.
  • Un jarabe limpio, nunca hervido, dado con suficiente antelación para que quede operculado antes del frío.
  • Un emplazamiento soleado, resguardado del viento y fuera de las hondonadas húmedas, que multiplica las ocasiones de vuelo de limpieza2.
  • Una colmena seca: ventilación suficiente, techo estanco, ligera inclinación hacia delante.
  • Tranquilidad: no abrir con tiempo frío, protección contra el viento y los animales.
  • Colonias fuertes, con una reina joven.

Disentería de las abejas: qué hacer en primavera

En los primeros días templados la colonia sale y se vacía: a menudo basta con despejar la piquera de abejas muertas. El primer día lo bastante cálido para abrir, se evalúan la población, la cría y las reservas. Una colonia debilitada se reduce a los cuadros que cubre y se alimenta si faltan reservas. La limpieza y el análisis se detallan más abajo.

En la práctica: lo que hacen los apicultores

La disentería suele parecer peor de lo que es. Así es como los apicultores la manejan en la práctica, a la salida del invierno y en otoño.

En primavera: gestos concretos

  • Esperar el vuelo de limpieza antes de juzgar: muchas colonias manchadas se recuperan con normalidad. La mayoría de los apicultores anotan las colmenas más manchadas para revisarlas primero.
  • Limpiar: cambiar o raspar el fondo, limpiar la tabla de vuelo, poner una entretapa limpia.
  • Retirar los cuadros muy sucios en cuanto la colonia pueda prescindir de ellos, y fundirlos en lugar de reutilizarlos.
  • Hacer analizar las abejas cuando varias colonias están afectadas o una se está hundiendo: es la única forma de confirmar o descartar la nosemosis.

Antes del invierno: estrategias habituales

  • Controlar las reservas pesando o sopesando la colmena y mirando los cuadros: la cantidad, pero también el tipo y el operculado.
  • Evitar la mielada en la cámara de cría cuando sea posible: retirar los cuadros de mielada tras una mielada tardía y después alimentar con jarabe.
  • Cerrar la colmena para el invierno y no volver a abrirla, salvo urgencia.

Material y lista de control

Fondos y entretapas de repuesto (mejor cambiarlos que limpiarlos en el sitio), lo necesario para enviar una muestra de abejas y un cuaderno de colmenar. El calendario: reservas comprobadas en septiembre-octubre; ninguna apertura de noviembre a febrero; observación de las fachadas en los primeros días templados; limpieza y selección de cuadros en la primera revisión.

Errores más frecuentes

  • Concluir que es nosemosis sin análisis, o descartarla sin análisis.
  • Invernar sobre mielada porque los cuadros están llenos.
  • Hervir el jarabe, o dar un jarabe que ha fermentado.
  • Abrir las colmenas en invierno «para ver».
  • Reutilizar cuadros sucios de una colonia muerta sin conocer la causa.

Preguntas frecuentes

¿Los puntos amarillos alrededor del colmenar el primer día de sol son disentería? No. Son las huellas normales del vuelo de limpieza. Se habla de disentería cuando las heces están dentro de la colmena o en regueros sobre la fachada.

¿Se puede aprovechar la miel de los cuadros sucios? Estos cuadros no deben destinarse al consumo humano. Si proceden de una colonia portadora de Nosema, también pueden contagiar a otras colonias: es mejor retirarlos y fundir la cera.

¿Existe un tratamiento contra la disentería? No, porque es un síntoma. Se actúa sobre la causa: vuelos de limpieza, limpieza, reservas. Contra la propia nosemosis no hay ningún medicamento autorizado en la Unión Europea: véase la ficha Nosemosis.

¿Por qué hay excrementos de abeja en la fachada de la colmena? En invierno, las abejas retienen sus heces en el recto; cuando ya no pueden esperar a un vuelo de limpieza, se alivian dentro de la colmena o en la piquera y dejan regueros marrones. Lo más habitual es que un confinamiento prolongado se combine con un alimento que deja demasiados residuos, como la mielada o un jarabe fermentado, y a veces con una infección por Nosema apis.

¿Qué debo hacer ante la disentería de las abejas? Espere al vuelo de limpieza antes de juzgar: muchas colonias manchadas se recuperan con normalidad. Después limpie el fondo, la tabla de vuelo y la entretapa, y retire los cuadros muy sucios en cuanto la colonia pueda prescindir de ellos. Haga analizar una muestra de abejas cuando varias colonias estén afectadas o una se esté hundiendo.

Referencias

  1. Fries I. (2010). Nosema ceranae in European honey bees (Apis mellifera). Journal of Invertebrate Pathology 103: S73-S79. doi.org
  2. FAO, IZSLT, Apimondia, CAAS (2021). Good beekeeping practices for sustainable apiculture. FAO Animal Production and Health Guidelines No. 25.
  3. Bailey L. (1967). Nosema apis and dysentery of the honeybee. Journal of Apicultural Research 6(3): 121-125. doi.org
  4. Seeburger V.C., D'Alvise P., Shaaban B., Schweikert K., Lohaus G., Schroeder A., Hasselmann M. (2020). The trisaccharide melezitose impacts honey bees and their intestinal microbiota. PLoS ONE 15(4): e0230871. doi.org
  5. LeBlanc B.W., Eggleston G. et al. (2009). Formation of hydroxymethylfurfural in domestic high-fructose corn syrup and its toxicity to the honey bee (Apis mellifera). Journal of Agricultural and Food Chemistry 57(16): 7369. doi.org
  6. Oliver R. (2019). The Nosema problem, part 7a: the causes of dysentery in honey bees, part 1. American Bee Journal, December 2019 (online version, scientificbeekeeping.com). scientificbeekeeping.com
  7. Phillips E.F., Demuth G.S. (1918). The preparation of bees for outdoor wintering. USDA Farmers' Bulletin No. 1012. gutenberg.org
  8. Fries I., Chauzat M.-P., Chen Y.-P. et al. (2013). Standard methods for Nosema research. The COLOSS BEEBOOK, Vol. II. Journal of Apicultural Research 52(1): 1-28. doi.org
  9. Anses, Sophia Antipolis Laboratory (2025). Activity report of the national reference laboratory for bee health. anses.fr

Actualización : 8 de octubre de 2026
Redacción : Redacción Apisanitas
Revisión : Revisión en curso