Lo esencial
- Enfermedad vírica de las abejas adultas, también llamada «mal negro»: abejas temblorosas, o negras, brillantes y sin pelo.
- El virus pasa de una abeja a otra por contacto, favorecido por lesiones de la cutícula, y a través de las heces.
- El exceso de población, el confinamiento y la alta densidad de colonias favorecen los brotes.
- Solo una PCR cuantitativa distingue la parálisis crónica de una intoxicación o de otra virosis.
- No existe ningún medicamento: se actúa sobre la colonia (espacio, reina, abejas enfermas) y sobre la organización del colmenar.
La parálisis crónica de la abeja es una enfermedad de las abejas adultas causada por el virus de la parálisis crónica (CBPV). Se manifiesta con abejas que tiemblan y se arrastran delante de la colmena, o con abejas negras, brillantes y sin pelo, acosadas por sus compañeras. En los casos graves, en pocos días se acumula ante la piquera una alfombra de abejas muertas y moribundas. Suele afectar a colonias fuertes y populosas.
Considerada durante mucho tiempo una enfermedad esporádica, hoy está aumentando en varios países. Un estudio en Inglaterra y Gales mostró un aumento muy rápido de los casos en una década, con un riesgo mayor en las grandes explotaciones2. No existe ningún medicamento: el control se basa en el manejo de las colonias y en la organización de los colmenares.
El virus de la parálisis crónica
Un virus aparte
El virus de la parálisis crónica de la abeja (CBPV, por Chronic bee paralysis virus) es un virus ARN monocatenario de polaridad positiva. Su genoma está formado por dos segmentos principales, llamados ARN 1 y ARN 2, de unos 3.700 y 2.300 nucleótidos4. Sus partículas son elipsoidales y de tamaño variable, mientras que la mayoría de los virus de la abeja son esféricos1.
Su lugar en la clasificación de los virus sigue abierto. El CBPV comparte algunos rasgos con dos familias de virus, las Nodaviridae y las Tombusviridae, pero se diferencia lo suficiente como para que los investigadores lo consideren el primer miembro de una nueva familia, que aún no ha sido reconocida oficialmente4, 5. Pese a la similitud de los nombres, no está por tanto emparentado de cerca con el virus de la parálisis aguda1.
Dónde se multiplica
El virus se multiplica sobre todo en el sistema nervioso de la abeja, lo que explica los temblores y la parálisis. Las abejas enfermas portan cantidades enormes de virus, del orden de miles de millones de copias del genoma o más1. A la inversa, muchas colonias sanas portan el virus en niveles bajos; la enfermedad aparece cuando unas condiciones favorables le permiten multiplicarse11.
Cómo se transmite el virus
Por contacto, a través de la cutícula
La vía principal es el contacto directo entre abejas. Cuando la cutícula está dañada, por ejemplo por la pérdida de pelo o por pequeñas heridas, el virus de una abeja enferma penetra con más facilidad en una abeja sana1. Cuanto más apretadas están las abejas, más intercambios de este tipo se producen: de ahí la relación con el exceso de población.
Todo lo que desgasta la cutícula aumenta el riesgo, en particular las trampas de polen y la varroa11. Se sabe incluso que la colocación de trampas de polen puede desencadenar síntomas2.
A través de las heces
Las heces de las abejas enfermas contienen virus infeccioso. Abejas sanas expuestas únicamente a esas heces llegaron a infectarse3. En una colmena confinada por el mal tiempo, esta vía cobra más importancia.
Otras vías posibles
El virus, en su forma replicativa, se ha detectado en hormigas y en ácaros varroa de colmenares afectados6. El papel real de estos hospedadores en la propagación sigue siendo poco conocido. También se sospecha una transmisión de la reina a su descendencia2, 11. Entre colonias, la deriva, el pillaje y el intercambio de cuadros cubiertos de abejas difunden el virus.
Por qué la enfermedad va en aumento
Una enfermedad emergente
Un estudio publicado en 2020 analizó los datos de inspección sanitaria apícola de Inglaterra y Gales. El número de casos aumentó de forma exponencial entre 2007 y 2017: notificada en un solo condado en 2007, la enfermedad estaba presente en la gran mayoría de los condados diez años después2. Los casos se agrupaban en el espacio, lo que sugiere una propagación local entre colmenares vecinos.
El papel del tamaño de la explotación y de la densidad
El estudio encontró un riesgo mayor entre los apicultores profesionales, cuyos colmenares tenían de media muchas más colonias que los de los aficionados2. Los autores lo atribuyen a la densidad de colonias y a ciertas prácticas de manejo, sin haberlas analizado una por una. También se observó un riesgo mayor entre los apicultores que habían importado abejas en los dos años anteriores.
Confinamiento y clima
Los brotes suelen aparecer tras un periodo en el que las abejas permanecen encerradas: lluvias prolongadas, una ola de frío en primavera, falta de recursos, trashumancias largas10, 11. La mielada de coníferas también se cita como factor favorecedor11. Sin embargo, un análisis de los datos ingleses no encontró ninguna relación entre la propagación de la enfermedad y la temperatura, la lluvia o el viento: su emergencia parece tener otra causa9.
Impacto en la colonia
Una abeja que presenta síntomas suele morir en menos de una semana2. En una colonia afectada se pierden así miles de adultas y la cosecha de miel queda comprometida. Algunas colonias colapsan; otras se recuperan cuando mejoran las condiciones.
La evolución de la enfermedad suele durar varias semanas, a veces varios meses11. Afecta sobre todo a las obreras, pero las tres castas adultas pueden infectarse.
Síntomas de la parálisis crónica
Forma temblorosa (tipo 1)
- Abejas con temblores anormales de las alas y del cuerpo.
- Incapaces de volar: las abejas se arrastran por la piquera y por la hierba, a veces en grupos.
- Abdomen hinchado, alas separadas y como dislocadas.
Forma negra: abejas negras, brillantes y sin pelo (tipo 2)
- Abejas sin pelo, negras, brillantes, de aspecto casi grasiento.
- Abejas algo más pequeñas, acosadas y mordisqueadas por sus compañeras, rechazadas por las guardianas en la piquera.
- Al principio todavía pueden volar; después dejan de hacerlo, tiemblan y mueren en pocos días1, 11.
Ambas formas pueden darse a la vez en la misma colonia o por separado.
Montones de abejas muertas delante de la colmena
En los casos graves, las abejas muertas se amontonan ante la piquera, a veces formando una capa de varios centímetros10. Esta alfombra se concentra delante de las colonias afectadas, no dispersa por todo el colmenar. Los cadáveres tienen edades distintas, porque las muertes se reparten en el tiempo11.
No confundir con
Los síntomas se solapan con los de otros trastornos: en el colmenar se razona a partir de varios signos a la vez, pero solo un análisis de laboratorio permite confirmar10.
| Trastorno | Lo que orienta | Lo que lo distingue de la parálisis crónica |
|---|---|---|
| Parálisis crónica | Temblores, abejas negras sin pelo, montones delante de una o unas pocas colmenas | Mortalidad progresiva, cadáveres de distintas edades, colonias fuertes y apretadas |
| Intoxicación | Mortalidad repentina, abejas que tiemblan o giran sobre el dorso | A menudo varias colonias afectadas a la vez, cadáveres en el mismo estado, posible relación con un tratamiento cercano o un cultivo en flor |
| Parálisis aguda | Temblores, abejas a veces sin pelo | Muy ligada a la varroa, más bien al final de la temporada; solo un análisis las distingue con certeza |
| Nosemosis | Abejas que se arrastran, signos de diarrea | Sin abejas negras brillantes; esporas visibles al microscopio |
La intoxicación es la confusión más frecuente y la de consecuencias más graves. Una mortalidad que afecta a varias colonias a la vez, con cadáveres frescos repartidos por todo el colmenar, debe hacer pensar en un plaguicida10, 11. Las dos causas también pueden combinarse: algunos plaguicidas pueden agravar una infección existente11. Para las demás causas de abejas muertas en la piquera, consulte Abejas muertas delante de la colmena.
Diagnóstico
En el colmenar
- Observar: tipo de síntomas, número de colmenas afectadas, distribución de las abejas muertas.
- Anotar las condiciones de los días anteriores: tiempo, tratamientos agrícolas, manipulaciones de las colmenas, trampas de polen.
- Recoger abejas con síntomas y abejas recién muertas, del interior y de delante de la colmena. Una ficha sanitaria francesa recomienda al menos una veintena de abejas11.
- Conservar la muestra en frío y etiquetada, y preguntar al laboratorio por las condiciones de envío.
- Si cabe una intoxicación, avisar sin demora a las autoridades, para que las muestras puedan servir en la investigación.
El análisis por PCR cuantitativa
El método de referencia es la PCR cuantitativa en tiempo real tras transcripción inversa (RT-qPCR). Mide la cantidad de genoma viral por abeja7. La simple presencia del virus no demuestra nada: lo que cuenta es la carga viral.
Un estudio interlaboratorios europeo indica que los síntomas suelen asociarse a cargas superiores a 10⁸ copias de genoma por abeja, el umbral que utiliza el Laboratorio de Referencia de la Unión Europea para la Salud de las Abejas. Las cargas superiores a 10⁶ copias por abeja pueden considerarse casos probables8. Sin embargo, una carga elevada no descarta una intoxicación asociada.
En Francia, los análisis los realizan laboratorios autorizados; el coste suele correr a cargo del apicultor, salvo que el análisis forme parte de un dispositivo de vigilancia que lo cubra11, 12.
Normativa
En Francia, la parálisis crónica no tiene estatus normativo: no es una enfermedad de declaración obligatoria11. Sin embargo, una mortalidad masiva y repentina de abejas adultas, sobre todo si cabe una intoxicación, entra en un dispositivo estatal de vigilancia: debe notificarse con rapidez a la autoridad departamental de sanidad animal (DDPP). En las regiones donde funciona, el observatorio de mortalidades y debilitamientos de la abeja melífera (OMAA) ofrece una ventanilla única para notificar estos problemas, con investigaciones y análisis gratuitos cuando el caso cumple los requisitos12.
Las normas varían según el país: verifique la normativa vigente en el suyo.
Qué hacer: prevención y manejo
Tratamiento de la parálisis crónica: no existe
Ningún medicamento actúa contra el CBPV11. La actuación se centra en la colonia, el colmenar y las prácticas de manejo.
Ante una colonia afectada
- Dar espacio: añadir un alza o cuadros para que las abejas estén menos apretadas.
- Eliminar las abejas enfermas: un método considerado prometedor consiste en enjaular a la reina, alejar la colmena al menos unos cincuenta metros, sacudir las abejas al aire y volver a colocar la colmena en su sitio. Solo regresan las abejas capaces de volar; la operación puede repetirse unos seis días después. Su eficacia no se ha demostrado en ensayos rigurosos10.
- Cambiar la reina de las colonias afectadas o que recaen, preferentemente por una reina de una estirpe menos sensible11. Las pruebas son limitadas: parte del beneficio podría deberse a la interrupción de la puesta que provoca el cambio10.
- No pasar cuadros cubiertos de abejas de una colonia enferma a una sana.
- Retirar las trampas de polen de las colonias afectadas.
- Eliminar las colonias más gravemente afectadas, que mantienen el virus en el colmenar11.
A escala del colmenar
- Ajustar el número de colonias a los recursos y evitar las densidades altas2, 11.
- Espaciar las colmenas y variar su orientación o sus referencias visuales para limitar la deriva.
- Prevenir el exceso de población: ampliar a tiempo, sobre todo antes y durante una floración intensa.
- Limitar los confinamientos prolongados: evitar las trashumancias largas y no mantener las colonias cerradas más tiempo del necesario.
- Controlar la varroa, que daña la cutícula y debilita a las abejas.
- Ser prudente con la introducción de abejas de fuera, y vigilar las colonias nuevas durante unas semanas antes de mezclarlas con las demás2.
- Aplicar las normas generales de bioseguridad en el colmenar y de buenas prácticas apícolas13.
En la práctica: lo que hacen los apicultores
Ante una alfombra de abejas negras hay que actuar deprisa sin equivocarse de causa. Estas son las respuestas más habituales.
Ante una alfombra de abejas negras
- Recorrer el colmenar: una sola colmena afectada apunta a la parálisis crónica; varias a la vez, a una intoxicación.
- Hacer fotos de las abejas temblorosas y del montón de cadáveres, anotando la fecha y el número de colmena.
- Tomar muestras para el análisis: abejas con síntomas y recién muertas; muchos apicultores congelan una segunda muestra por si hace falta un análisis de plaguicidas.
- Notificar la mortalidad a las autoridades competentes siempre que no pueda descartarse una intoxicación.
- Aislar la colonia: no trasladarla a otro colmenar y reducir la piquera para limitar el pillaje.
- Reducir la presión en la colmena: añadir espacio, retirar las trampas de polen.
- No sacar ningún cuadro de esta colonia, y cambiarse de guantes antes de la colmena siguiente.
Estrategias habituales después
1. Esperar y observar. Si los síntomas son moderados y el tiempo mejora, muchas colonias se recuperan solas.
2. Sacudir y cambiar la reina. En una colonia fuerte pero muy afectada, se sacuden las abejas lejos de la colmena y después se sustituye la reina.
3. Eliminar. Una colonia reducida a unos pocos cuadros de abejas enfermas suele eliminarse, y nunca se une a una colonia sana mientras persistan los síntomas.
Organizar los colmenares para limitar el riesgo
- Repartir las colonias en varios asentamientos en lugar de concentrarlas todas en uno.
- Dejar espacio entre las colmenas y romper las filas largas y rectas, que favorecen la deriva.
- Llevar un registro de las colonias afectadas y de su linaje, para detectar las estirpes más sensibles y no criar a partir de ellas.
- Tener preparado material adicional para ampliar.
Material necesario
- Bolsas, etiquetas y una nevera portátil para las muestras.
- Guantes de recambio y desinfectante para las herramientas de inspección.
- Alzas y cuadros de reserva.
Lista de comprobación rápida
- ¿Una colmena o varias?
- Fotos, notas, muestras.
- Notificación si cabe una intoxicación.
- Espacio, piquera reducida, trampas de polen retiradas.
- Ningún intercambio de cuadros con esta colonia.
- Seguimiento unos días después y decisión: esperar, sacudir, cambiar la reina o eliminar.
Errores más frecuentes
- Concluir que es una intoxicación sin análisis, o descartarla sin comprobarlo: solo el análisis lo resuelve.
- Tomar las muestras demasiado tarde o guardar las abejas al calor: la muestra deja de ser utilizable.
- Reforzar una colonia sana con cuadros de una enferma, lo que transporta el virus.
- Trasladar la colonia enferma a otro colmenar, con el riesgo de contaminar un nuevo asentamiento.
- Dejar las trampas de polen en una colonia con síntomas.
- Concentrar demasiadas colonias en un mismo asentamiento.
Preguntas frecuentes
¿Se puede consumir la miel de una colonia afectada? Sí. El CBPV es un virus de las abejas; no supone ningún peligro para las personas.
¿Puede recuperarse una colonia afectada? Sí, a menudo, cuando mejoran las condiciones. Pero puede recaer: hace falta un seguimiento durante varias semanas.
¿Transmite la varroa la parálisis crónica? El virus se ha detectado en ácaros varroa, pero la transmisión se produce sobre todo por contacto entre abejas y a través de las heces3, 6. La varroa actúa más bien como factor agravante, al dañar la cutícula y debilitar a las abejas. Es la parálisis aguda la que está estrechamente ligada a la varroa.
¿Hay que desinfectar la colmena después de un brote? Es sensato limpiar el fondo cubierto de abejas muertas y el material manchado de heces antes de reutilizarlo. Consulte la ficha desinfección del material.
¿Qué hace temblar a las abejas? Las abejas que tiemblan y se arrastran delante de la colmena sugieren parálisis crónica, sobre todo si solo hay una colmena afectada. Pero los temblores también se observan en las intoxicaciones y en la parálisis aguda: solo un análisis puede confirmarlo. Una mortalidad que afecta a varias colonias a la vez debe hacer pensar en un plaguicida.
¿Por qué algunas abejas se vuelven negras, brillantes y sin pelo? Es la forma negra de la parálisis crónica: las abejas pierden el pelo y adquieren un aspecto negro, brillante, casi grasiento. Sus compañeras las acosan y las guardianas las rechazan; después dejan de volar, tiemblan y mueren en pocos días.
¿Cómo se trata el virus de la parálisis crónica? Ningún medicamento actúa contra el CBPV. La actuación se centra en la colonia y el colmenar: dar espacio, retirar las trampas de polen, cambiar la reina de las colonias afectadas o que recaen y eliminar las más gravemente afectadas.
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